Cuando la gran parte de la población de un país tiene una deuda con el estado, ya sea por pagos atrasados, préstamos de la vivienda (hipotecas) o simplemente hay un incremento brusco de la inflación, es como si el estado tuviera una deuda pendiente contigo (que no tienes una deuda con nadie) ya que, se incrementan los impuestos (los precios, comisiones y demás) para las necesidades públicas. Sin embargo, ¿cómo se para esto?
Este, es un problema que afecta a todos los bolsillos ya que incrementan los costes de la alimentación, servicios necesarios o incluso afecta a tu calidad de vida ya que hay recortes en presupuestos para la construcción de hospitales, edificios, e incrementan los precios de la vivienda (compra o alquiler). Sin embargo, este es un problema mayor para aquellos que tienen esa deuda pendiente o esa hipoteca, ya que además de pagarla están gastando más dinero de el que deberían en su día a día como consecuencia de su deuda (y la de los demás).
Para frenar estos sucesos, es necesario informarse bien antes de pedir un préstamo y preguntarse si merece la pena a largo plazo y lo más importante cerciorarse de si va a ser realmente posible pagar a tiempo en el peor de los casos.
En conclusión, antes de endeudarse y complicarle la situación económica al bolsillo de otro, uno mismo tiene que plantearse si le merece la pena.

