A lo largo de los siglos, la religión ha ido de la mano junto con el gobierno de diferentes países. Esto no solo incluye a los paísescristianos, también a otros países con una religión distinta a la cristiana.
Un ejemplo de un gobierno el cual siga al pie de la letra las leyes cristianas fue los Estados Pontificios o también llamado los Estados Papales, ubicada en la mitad de la península Itálica. Esta entidad política fue un vasto territorio que en su máxima extensión en el siglo XVIII con 44,000 Km2. El gobernador de estas tierras era el Papa, el mismo que estaba al cargo de la iglesia católica. Este estado no era del todo neutral, actuaba como un país más como el resto. Los Estados Pontificios se fundaron en el 754 d.C. y se disolvió en 1870 tras la toma de Roma por el ejército de Garibaldi, y su último gobernante fue el Papa Pío IX.
Esta forma de gobernación fue más mala que buena, ya que por culpa de las creencias religiosas de las épocas anteriores se perdió mucho avance tecnológico. No fue hasta la revolución francesa que el poderío del Papa bajo, ya que la Iglesia Católica buscaba más su propio interés que en ayudar a los demás como lo hace hoy en día. Un evento provocado por la Iglesia Católica fue el Motín de Esquilache en España en el siglo XVIII. También se beneficiaban de países como Francia, la cual en los tiempos del antigua régimen el clero no pagaba impuestos a la corona francesa.
Aparte de los Estados Pontificios, hay países de la actualidad que unen la política con la religión, la mayoría del mundo árabe. Este conjunto de países tales como Arabia Saudí, Afganistán, o Pakistán. Estos países tienen como ley la sharía, la cual es la ley islámica por excelencia, depende del país, será más estricta o menos.
En resumen, el cristianismo fue el pionero en juntar la religión con la política y al final le salió mal. Y los países árabes siguen con esa idea en los gobiernos de juntar el islam con la gobernación.

