Un reciente estudio del Instituto Tecnológico del Producto Infantil y del Ocio (AIJU) y la Fundación Crecer Jugando revela un dato alarmante: más del 90% de los niños y niñas entre 4 y 12 años pasan más tiempo frente a pantallas del recomendado.
Según los especialistas, entre ellos pediatras, psicólogos y neurólogos, este uso excesivo se asocia directamente a problemas como trastornos del sueño, aumento de la miopía, ansiedad, estrés, déficit de atención y sobrepeso. De hecho, más del 95% de los médicos encuestados considera que el abuso de pantallas está afectando gravemente el desarrollo infantil.
Según los especialistas, antes de los cuatro años el consumo de pantallas debe ser cero. De los 4 a los 6 años, el tiempo no debería sobrepasar los 20 minutos al día; de los 7 a los 9 años, los 40 minutos, y en la franja de 10 a 12 años, de una hora al día.
Sin embargo, el estudio revela que, en 2025, el 91% de los niños entre 1 y 12 años superan el tiempo recomendado de exposición.
La Asociación Española de Pediatría también se ha pronunciado este jueves a favor de las restricciones a las pantallas en la infancia. En concreto, el Grupo de Salud Digital del organismo ha propuesto un cambio para transformar la educación y proteger la salud infanto-juvenil. En ese sentido, defiende que el aprendizaje de la competencia digital en el entorno escolar se desarrolle sin usar pantallas.
Esto no solo afecta la salud física de los más pequeños, sino también su capacidad para socializar, concentrarse e incluso mantener hábitos de alimentación saludables. El exceso de pantallas modifica nuestra manera de vivir, de aprender y de relacionarnos con los demás.
La tecnología es una gran herramienta, pero solo si la usamos con equilibrio y sentido crítico.

